Yruam

Yruam

En 1910, el mecánico aeronáutico Emmanuel Maury arribó a nuestro país con sólo 25 años. Poco tiempo después, pasó a formar parte del plantel técnico de la empresa Fevre, representante en nuestro país de los automóviles producidos por Dodge Brothers, donde se desempeñó como jefe de taller.

Luego de su paso por esta empresa, instaló su propio taller donde se dedicó a la atención de motores aeronáuticos y automotrices.

Hacia la década del 20 consiguió la representación de la empresa francesa Rolland Pilain y, en 1926, inició la construcción de un vehículo inspirado precisamente en uno de sus modelos, el Grand Prix de ocho cilindros.

En sólo tres meses Maury concluyó el diseño y confeccionó todos los planos y documentación necesaria para su realización. Sin embargo, por diversas trabas burocráticas para la importación de materiales e insumos, la construcción le demandó diez años.

Finalmente, en 1936, Maury presentó su prototipo denominado Yruam (su apellido al revés), construido íntegramente por él.

Original y de avanzada

El Yruam era una cupé sport con carrocería realizada totalmente en chapa de acero, con excepción de la tapa del capot que fue construida en aluminio y terminada con un impecable pulido que la distinguía del resto.

La extensión del motor de ocho cilindros longitudinal condicionaba las proporciones del auto, repartiendo por mitades los espacios destinados al propulsor y pasajeros.

De esta manera, la capacidad del habitáculo quedó reducida a dos ocupantes ubicados en butacas individuales. Por detrás disponía de un reducido espacio para equipaje con acceso desde el exterior.

En las líneas de la carrocería predominaban los trazos rectos combinados con amplias superficies planas. En la vista lateral se distinguía la presencia de una ventanilla envolvente trasera que, con un quiebre ascendente, le otorgaba mas dinamismo, además de mejorar la visibilidad y luminosidad del habitáculo.

El aspecto deportivo lo brindaban sus ruedas de rayos de alambre sujetas por taza central.

El volante, como era normal en la época, estaba ubicado a la derecha. Contaba con tres rayos y aro central para la bocina.

El completo panel de instrumentos incluía velocímetro de gran diámetro, ubicado en la parte central, flanqueado por cuatro cuadrantes con indicadores de presión de aceite, nivel de combustible, temperatura y cuenta revoluciones.

Yruam
Motor de dos litros naftero con ocho cilindros en línea.

La mecánica, de construcción propia, presentaba un motor de dos litros naftero con ocho cilindros en línea. Entre sus adelantos se destacaba por la disposición del árbol de levas a la cabeza, cámara de combustión y pistones con cabeza hemisférica, doble encendido por magneto y carburador de doble boca.

La construcción de la mayoría de las partes del Yruam se hizo de manera semi-artesanal. Para la fabricación del cigüeñal, Maury partió de un trozo de acero de sección cuadrada que fue mecanizado en su taller.

La caja de velocidades era manual con cinco marchas hacia delante y marcha atrás.

Contaba con engranajes helicoidales y tanto estos como los del diferencial fueron construidos por el propio Maury con una máquina de diseño y manufactura propios. El embrague era monodisco seco.

El prototipo presentaba adelantos técnicos y de seguridad innovadores para su época como el sistema de frenos mecánicos en las cuatros ruedas accionados por cable, con campanas de aluminio ventiladas.

Por su parte, la suspensión era de elásticos a ballesta en las cuatro ruedas con amortiguadores de fricción tipo tijera.

El Yruam no fue concebido para su fabricación seriada. La intención de su constructor fue realizar solamente un prototipo experimental. Su obra fue reconocida otorgándosele  la primera patente de auto de producción nacional.

Este prototipo fue donado en 1966, por el propio Maury, al museo del Automóvil Club Argentino, donde actualmente se encuentra en exhibición.

Yruam
Amplia superficie vidriada trasera con dos originales ventanillas envolventes. Equilibrado reparto de volúmenes para el motor y pasajeros.