Crespi

Tulio Crespi

Tulio Crespi inició muy joven su carrera de constructor de monopostos. Sus primeros pasos en la competición fueron en la Fórmula Mini-Junior, donde logró destacarse también como piloto. A mediados de los años 60 llegó el turno de la Fórmula 4, antecedente de las actuales Renault y Metropolitana. Allí sus autos dominaron con absoluta contundencia obteniendo todos los campeonatos de esa década.

Tulia, el Torino interpretado por Crespi

Para Crespi, la idea de construir automóviles de calle de aspecto deportivo surgió accidentalmente. En efecto, el 3 de junio de 1967 Nasif Estéfano sufrió un accidente con su Torino en el autódromo de Buenos Aires destruyéndolo por completo.

Los restos del auto fueron trasladados al taller de Tulio ubicado en santos Dumont 4811, en el barrio de Chacarita, y allí recibió las instrucciones del piloto para reconstruirlo con un nuevo diseño que se ajustara al reglamento vigente en Turismo Carretera.

El exitoso constructor y diseñador corrió el motor, la caja y todo el torpedo 30 centímetros hacia atrás para mejorar la distribución de peso, rebajó la altura dejándolo con un despeje de 12 centímetros y recortó el voladizo trasero.

El diseño de la carrocería también fue modificado. La caída del techo se extendió hasta la cola formándose una línea continua tipo fastback con luneta incluida.

El auto terminado recibió el nombre de “Petiso”. Su exitosa presentación deportiva, sumada al impacto positivo que marcó su original diseño, alentó a su diseñador para realizar una versión de calle de serie limitada.

Crespi Tulia
Trompa baja, faros ocultos, caída fastback y sofisticación en el interior en la Tulia, la interpretación de Crespi del Torino.

Inspirado en un Maserati Ghibli que había visto en un viaje por Europa junto a Froilán González y algunos pilotos de TC, Crespi construyó su primer auto de calle que bautizó con el femenino de su nombre: Tulia.

El prototipo fue terminado a mediados de 1969 y presentado en la Exposición Rural de ese año.

Del Torino original apenas había quedado la plataforma, parte de las puertas y el parabrisas. Inclusive, el tanque de nafta había sido remplazado por uno de 80 litros que le otorgaba mayor autonomía.

El Tulia estaba construido sobre mecánica Torino standard. Se ofrecía una versión opcional equipada con múltiple Macagno y carburador Weber horizontal. En este caso, las prestaciones se elevaban a 230 km/h. De serie incorporaba llantas de aleación liviana y neumáticos radiales de las marcas Goodyear o Firestone.

Entre sus adelantos se encontraba un exclusivo sistema de faros retráctiles, de desarrollo propio, que dotaban al auto de una gran personalidad y sofisticación.

El precio del Tulia casi duplicaba al del Torino de serie. Artistas, profesionales, empresarios y deportistas exitosos de la época integraban la exclusiva lista de clientes.

En sus primeros tres años de vida se vendieron 10 unidades. El ritmo de producción era de un auto cada dos meses. La cifra total de producción se estima en alrededor de 30 unidades.

Tulieta GT

En 1972, Tulio Crespi hizo la presentación de la línea Tulieta GT desarrollada sobre mecánica Renault 4S de serie. La decisión de utilizar este modelo se debió a que era uno de los pocos autos de producción nacional que contaba con chasis y eso facilitaba el montaje de las carrocerías.

El original diseño de su carrocería era de tipo cupé y estaba construida en resina poliéster reforzada con fibra de vidrio, utilizándose un molde de una sola pieza. Se ofrecía en versiones con techo rígido o descapotable.

Tulieta GT
El Tulieta GT en su versión descapotable. Atrás, la versión cupé y una exclusiva interpretación de la cupé Taunus.

Las prestaciones estaban en función de su equipamiento. Si bien la versión base llevaba el motor de 1020 cc derivado del Renault 4, existía la posibilidad de equiparlo con el propulsor de 1300 cc del Renault 12. En este caso, su velocidad máxima podía alcanzar los 180 km/h, mientras que en la versión base se podía circular a más de 150 km/h.

Crespi logró que los Tulieta pudieran patentarse como autos de serie y no como armados fuera de fábrica. Si bien no hay estadísticas oficiales, el propio Tulio estima que su producción alcanzó medio centenar de unidades.

Crespi en el Salón del Automóvil de París

A mediados de los años 70, la obra de Crespi comenzó a ser conocida en el exterior gracias a que prestigiosas revistas de autos de Alemania, Francia y Japón la incluían en sus catálogos internacionales. A partir de estas publicaciones recibía periódicamente invitaciones para participar del Salón del Automóvil de París, invitación que eludía por falta de recursos económicos.

Sin embargo, una inmejorable oportunidad se presentó en la edición de 1975. Lotus había desistido de participar y Crespi fue invitado a ocupar su lugar. Tulio consiguió transportar en un Hércules de la Fuerza Aérea un Tulia y un Tulieta para ser exhibidos la edición 62º de la muestra parisina.

Crespi en París
Un argentino en el Salón de París. Una Tulia se exhibe al lado del stand de Alejandro De Tomaso.

Los dos autos y todo el material para armar el stand fueron cargados en el avión. Por primera vez en la historia de este salón, un constructor argentino exhibía vehículos diseñados y fabricados en el país.

Los autos argentinos llamaron la atención no sólo del público sino también de la de otros constructores. Durante la muestra, Crespi recibió las visitas de los pilotos Juan Manuel Fangio y Juan Manuel Bordeu.

La planta de Balcarce

A mediados de los 70 se hizo evidente que el taller de Chacarita había quedado chico para satisfacer la demanda de los autos de fórmula y los fuera de serie. Al mismo tiempo, surgió la posibilidad de fabricar un modelo especial para Renault, derivado de la Tulieta, que se comercializaría bajo el nombre de Renault Alpine II, que finalmente no se concretaría.

A través de gestiones de Juan Manuel Fangio, Crespi pudo adquirir en condiciones favorables un terreno sobre la ruta 226, a solo 4 kilómetros del centro de la ciudad de Balcarce, para construir una planta industrial ajustada a la demanda y a los proyectos en marcha.

La planta Crespi de Balcarce
La planta Crespi de Balcarce comenzó a construirse a fines de los años 70.

El establecimiento fue inaugurado a principios de los años 80. Hoy fabrica vehículos de fórmula para categorías nacionales e internacionales. Cuenta, además, con un salón donde se exhiben algunas muestras de su prolífica y exitosa trayectoria como constructor de vehículos de competición y fuera de serie.

Spiaggia, un playero de inspiración Renault

En 1985 fue presentado el Spiaggia, un modelo de tipo playero con techo descubierto, construido sobre mecánica Renault 4 o Renault 6. La carrocería de plástico reforzado estaba inspirada en el Renault 5 francés y contaba con comodidad para cuatro pasajeros.

Crespi Spiaggia
Con una carrocería en PRFV, inspirada en el Renault 5, el Spiaggia es auto recreativo para montar sobre mecánica R4 o R6.

El diseño sencillo y funcional carecía de puertas y techo, una lona replegable en la parte posterior del auto podía cubrir las plazas traseras.

En el interior compartía el tablero e instrumental del Tulieta y se destacaba el diseño de los asientos realizados también en PRFV siendo los traseros de una sola pieza.

Campomóvil, la obsesión por crear

El Campomóvil es el producto más reciente de la extensa carrera de Tulio Crespi. Surgió como necesidad de dar respuesta al hombre de campo que se moviliza a escasa velocidad para tareas de observación y debe detener la marcha con frecuencia, además de subir y bajar varias veces del vehículo durante la jornada.

Para eso, Crespi concibió un utilitario con carrocería sin puertas fabricada con resina reforzado con fibra de vidrio. El vehículo tiene una capacidad de carga de arrastre de 1200 kilos y está impulsado por un motor naftero Briggs & Stratton de origen norteamericano.

Crespi Campomovil
El Campomovil, la más reciente creación de Tulio Crespi.

Una de los aspectos más originales del producto es la transmisión hidráulica de desarrollo propio. El sistema permite alternar transmisión integral o solo en dos ruedas con mucha flexibilidad. El diseño de este sistema recibió un premio CITA (Innovación en Tecnología Agropecuaria) en la Exposición Rural.

El Campomóvil es un vehículo de concepción flexible, lo que permite la adopción de diversas configuraciones, acorde a la función a desarrollar.

Además de las tareas rurales, el vehículo se ha aplicado con muy buenos resultados en balnearios de la costa atlántica y también lo utiliza la delegación Rosario de Fabricaciones Militares.

En 2012, Crespi cumplió medio siglo de actividad constructiva ininterrumpida haciendo lo que más le gusta: creando autos.